“La inteligencia artificial es el presente y futuro de la tecnología al servicio del usuario. Se trata de sistemas que buscan imitar habilidades humanas en el ámbito del conocimiento y el aprendizaje. Hoy en día, manejamos grandes volúmenes de datos y algoritmos aplicados a diversos sectores, encajando en el fenómeno de la transformación digital”, explica García Gómez.
La Inteligencia Artificial: Claves para una Nueva Era de la Comunicación
El impacto de la inteligencia artificial (IA) en la comunicación ha generado un intenso debate. Julio García Gómez, analista y experto en estrategias de comunicación de la Fundación Casaverde, analiza los desafíos y oportunidades que esta tecnología plantea para la sociedad.
La IA ya está presente en asistentes virtuales, robots, hábitats inteligentes y en el ámbito de la salud, donde contribuye a la investigación médica y a mejorar diagnósticos. Sin embargo, esta revolución también plantea retos significativos en la comunicación interpersonal, institucional y comercial.
Es fundamental encontrar un equilibrio en el uso de la tecnología para no deteriorar la comunicación humana. La hiperconectividad ha generado una crisis en la interacción cara a cara:
Muchas personas escriben en chats y usan plataformas online, pero evitan el lenguaje verbal y el diálogo directo.
Más del 70% de los usuarios no combinan las tecnologías digitales con los métodos tradicionales de comunicación, como las conversaciones en persona.
Expresiones y gestos esenciales en la interacción humana no pueden ser completamente reemplazados por una máquina.
Conversar cara a cara aporta ventajas clave que la IA no puede replicar completamente:
Interpretación de emociones: Los gestos, miradas y postura corporal aportan matices esenciales a la comunicación.
Rapidez y cercanía: Una conversación en persona permite respuestas inmediatas y una mayor conexión emocional.
Vínculos personales: El diálogo directo fortalece la relación entre las personas más allá de los datos y la tecnología.
ChatGPT, un chatbot basado en IA, es capaz de generar textos con una precisión sorprendente, imitando el lenguaje humano. Sin embargo, también plantea riesgos:
Puede reducir la creatividad y el esfuerzo en el aprendizaje, facilitando excesivamente tareas complejas.
Es capaz de analizar el tono emocional de un texto, lo que puede derivar en manipulaciones peligrosas.
Existe el riesgo de que ciberdelincuentes aprovechen esta tecnología para suplantar identidades y robar información.
La inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero su uso debe ser responsable y seguro. La clave está en la regulación y el equilibrio entre la tecnología y la comunicación humana para aprovechar sus beneficios sin perder la esencia de la interacción social.